El terremoto del 9 de octubre de 2026 recordó que el movimiento forma parte de las acciones que una edificación debe considerar desde su diseño. También dejó una pregunta inmediata para propietarios, administradores y ocupantes: ¿cómo saber si una grieta es superficial o si requiere una evaluación estructural?
La respuesta no puede obtenerse únicamente por el tamaño aparente de una marca ni mediante una fotografía aislada. Después de un sismo y sus réplicas, conviene documentar los cambios, restringir el acceso cuando existan señales de riesgo y solicitar la revisión de un profesional idóneo.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá registró el sismo a las 12:56 p. m., con magnitud 7,5 y epicentro a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí. El movimiento se sintió en gran parte del país y estuvo acompañado por numerosas réplicas.
El balance de SINAPROC publicado el 19 de octubre informó 27 personas lesionadas y una persona fallecida, además de afectaciones en viviendas, centros educativos e instalaciones de salud. Los daños más graves y la mayor cantidad de personas damnificadas se concentraron fuera de la capital, especialmente en las provincias centrales.
La Universidad Tecnológica de Panamá explicó que las estaciones cercanas al epicentro registraron aceleraciones elevadas, mientras que en Ciudad de Panamá la energía y la aceleración disminuyeron considerablemente por la distancia y la atenuación de las ondas.
Que un edificio alto oscile durante un terremoto no significa por sí solo que haya fallado. Las estructuras se deforman dentro de ciertos límites para disipar y transmitir las fuerzas producidas por el movimiento del terreno. La respuesta depende de múltiples factores, entre ellos la intensidad que llega al sitio, el suelo, la altura, el sistema estructural, la configuración del edificio, su antigüedad y su estado de conservación.
El buen comportamiento general observado en muchas torres de Ciudad de Panamá es relevante, pero no constituye una certificación individual. También se reportaron afectaciones menores en algunos edificios y las inspecciones continuaron después del evento. Por eso, la ausencia de colapso o de daños visibles desde el exterior no sustituye una evaluación cuando existen dudas.
Panamá cuenta con una trayectoria normativa en este campo. El primer proyecto de Código Antisísmico se preparó en 1976 y el REP-84 fue el primer reglamento estructural con fuerza de ley, publicado en 1985. El Reglamento Estructural Panameño establece criterios para que las edificaciones respondan a cargas sísmicas, eólicas y otras acciones. Sin embargo, el cumplimiento normativo tampoco significa que un edificio deba permanecer completamente inmóvil o sin daños no estructurales ante un terremoto fuerte.
No. Algunas fisuras aparecen en repellos, juntas, acabados o tabiques que no forman parte del sistema resistente. Otras pueden revelar movimiento entre elementos o afectaciones que requieren un análisis más profundo. La diferencia no debe establecerse solo por intuición.
Una valoración comienza por identificar dónde aparece la grieta, qué elemento atraviesa, su dirección, apertura y continuidad, y si cambió después de las réplicas. También se revisa el contexto: deformaciones, desprendimientos, puertas que dejaron de funcionar, filtraciones o daños previos que el movimiento pudo hacer más visibles.
Debe evitarse el acceso al área y solicitar asistencia profesional o de las autoridades cuando se observen condiciones como:
Ante un peligro inmediato, la prioridad es alejarse del área y seguir las indicaciones de SINAPROC, bomberos y demás autoridades. Este artículo no sustituye una inspección ni permite diagnosticar un edificio a distancia.
El alcance depende de la edificación y de lo observado. Una primera visita puede documentar daños visibles, revisar recorridos, fachadas, áreas comunes y puntos críticos, y ordenar las condiciones por nivel de urgencia. Si aparecen indicios que afectan el sistema resistente, corresponde escalar la revisión a un ingeniero estructural idóneo y definir si se necesitan mediciones, monitoreo, apertura de acabados, ensayos o un análisis detallado.
También es importante diferenciar daños nuevos de condiciones preexistentes. Fotografías anteriores, planos, informes de mantenimiento y una cronología de las réplicas ayudan a tomar decisiones con mayor claridad. El resultado debe servir para establecer próximos pasos, no para prometer seguridad absoluta sin el alcance técnico necesario.
Desde el terremoto, DIAZ DIAZ ha atendido consultas de clientes sobre grietas y otras afectaciones visibles en sus propiedades. El acompañamiento inicial busca ordenar la información, revisar las condiciones observadas y orientar cuándo una situación requiere una evaluación estructural especializada.
Esta respuesta parte de un principio sencillo: no minimizar una señal, pero tampoco clasificar todo agrietamiento como una falla grave. Una comunicación clara permite priorizar riesgos, evitar reparaciones cosméticas prematuras y coordinar la participación del profesional adecuado.
El sismo mostró el valor del diseño, la ingeniería, la normativa y el mantenimiento, pero también recordó que cada edificio debe evaluarse según sus propias condiciones. DIAZ DIAZ expresa su solidaridad con las familias y comunidades de las provincias centrales que sufrieron las afectaciones más graves.
Si observaste grietas o cambios en una propiedad después del sismo, contacta a DIAZ DIAZ para documentar la situación y definir el siguiente paso técnico. Si existe un riesgo inmediato, desaloja el área y comunícate primero con las autoridades de emergencia.